fiesta

Cuidar tu vida es algo importante, aunque no siempre eres consciente de esta realidad. ¿Te gusta la fiesta, beber, fumar? ¿Eres de los que se mete en problemas, se mezcla con gente que, en el fondo, sabe que no le conviene, pasa de su familia? Si la respuesta es sí (aunque quizá a no todas estas afirmaciones), bienvenido al mundo de los jóvenes y adolescentes. Incluso de algunos adultos a quienes les falta madurar.

Confieso que hace a penas más de un año, yo era otra más del montón. Abandoné todo aquello que en realidad me apasionaba, dejé de cultivar aquello en lo que era buena de verdad y disfrutaba haciendo, y me centré en una nueva vida que me iluminó. No me arrepiento de esta época, ya que saqué muchas lecciones de ésta y, aún a veces, la echo muchísimo de menos. Entonces me sentía libre, estaba independizada, y hacía lo que me apetecía sin tener que dar explicaciones a nadie. Salía casi cada día, aunque fuera únicamente a tomar algo, y nunca tenía en cuenta mi hígado.

Pero luego la vida me golpeó cuando me diagnosticaron un tumor cerebral. Recuerdo el momento de leer el informe, dentro de un tren que me llevó des del hospital a Barcelona y buscar en Google aquellas palabras, «neurinoma del acústico», que me hicieron quedar paralizada al ver que se trataba de un tumor en el cerebro. El día de la operación, más o menos nerviosa porque me habían dicho que era un trabajo sencillo, y despertar luego en la UCI del hospital cayendo después inconsciente durante días.

Recuerdo cuando me dijeron que había habido complicaciones que alargarían mi recuperación, cuando me colocaron un drenaje del cerebro a la columna vertebral que me inmovilizaría en la camilla por un mes, teniendo luego que aprender cómo se hacía todo de nuevo: caminar, hablar, escribir, leer. Algunas cosas más rápidamente que otras. La frustración cuando vi que había perdido facultades por el camino, que habría secuelas para siempre.

Hace apenas un mes, durante la visita de control con mi neurocirujano, éste me dijo que los médicos pensaban que no me despertaría nunca en la UCI. Que soy un caso de estudio, el Top 1 del ranquing de hemorragia en este tipo de operación. Interesante.

Es entendible ahora porque le tengo tanto miedo al peligro. No solo al peligro, sino a aquello que pueda llevarme a una situación peligrosa. Esto no significa que no pretenda disfrutar de la vida. Creo que voy a intentar exprimirla al máximo, ya que se me ha concedido la oportunidad de seguir viviendo. Pero no quiero arriesgarme, no quiero volver a no tener en cuenta mi salud a expensas de pasármelo bien. Quiero encontrar el equilibrio.

No creo que todo el mundo lo entienda. Tampoco se lo voy a pedir a nadie. Pero sí que opino que es importante dejar claro mi punto de vista, lo maravillosa que es la vida y cómo no sabemos amarla des del principio. Sólo cuando nos golpea. Y sí, yo fui una de estas personas.