La mayoría de las mujeres se creen feministas. Son feministas. Hasta que dejan de serlo.

Seamos sinceras: es difícil ser 100% feminista. Por más que lo intentamos, siempre se asoma algo de machismo en nuestras acciones. Hay distintos momentos en los cuales podemos apreciar este sexismo benevolente, que se diferencia del sexismo hostil por estar encubierto debajo de una manta de normalidad social y cultural, apreciable en situaciones familiares, en el ámbito laboral o las relaciones sociales. ¿Cuáles son éstas? Las hay a decenas, estoy segura.

«Prepara tú la cena. Se te da mejor cocinar que a mí.»

¿Quién se encarga de cocinar en la mayoría de las casas? Las mujeres. Conozco muy pocos casos en los que los hombres cocinen a diario. También conozco familias en las que, cuando la madre se ausenta, es la hija la que se encarga de cocinar para padre y hermanos. En masculino.

A veces, cuando el hombre cocina, lo hace por diversión, como hobbie. Lo hace cuando tiene tiempo libre, cuando le apetece improvisar y hacer algo nuevo, experimentar en la cocina. Pero son las mujeres las que cocinan a diario, día a día. Son ellas las que llevan el control de la cocina, las que saben qué se tiene que comprar y dónde se guardan todas las cosas.

«Tú sí que entiendes a nuestros hijos, siempre acuden a tí cuando necesitan hablar con alguien en casa.»

Los hijos han sido siempre responsabilidad de la madre. Con esta frase podemos afirmar que, en la mayoría de los casos, esto continúa siendo así.

mother and daughter

Todas estas frases están envueltas con un tono de cariño y de connotación positiva. Las mujeres caen en la trampa y se sienten imprescindibles, en lugar de darse cuenta de que están cayendo en un machismo encubierto.

En el caso de los hijos, la madre acostumbra a ocuparse de todo aquello que implica el crecimiento del niño. Se encarga de su educación, siendo ella la que mantiene la relación con sus profesores o llevándolos y recogiéndolos de la escuela, de sus médicos, de las cuidadoras… También son ellas las que escuchan a sus hijos cuando están preocupados por algo, ya que ellas pueden expresar afecto y cariño abiertamente. Como en todo, siempre están las excepciones, y son los padres los que se encargan de ello.

Pero yo tengo una imagen clara de la mayoría, una imagen que se ha repetido en las dos escuelas a las que he acudido. Y ésta es la de la salida del colegio llena de madres esperando a sus hijos.

«Los hombres no lloran» o «Te comportas como una niña».

llorar

Éstas dos son frases habituales, que intentan atribuir al hombre de una valentía que las mujeres no tendrían. Pero no es verdad que ellos no lloren o que ellas no sean valientes. Siempre me han parecido frases muy ofensivas, en las cuales se nos clasifica directamente como el sexo débil, un concepto que viene de la antigüedad.

Ésto me hace pensar en personajes como Juana de Arco o Arya Stark. Estas dos mujeres nos demuestran que, tanto en la historia como en la literatura o el cine, las mujeres son capaces de hacer todo lo que siempre se les ha atribuido a los hombres.

Estas dos frases contribuyen a que los niños sean educados des de pequeños a diferenciar ambos sexos. Las niñas tienen que jugar a muñecas, cotillear entre ellas, debe gustarles el color rosa. Los niños juegan a la pelota, no muestran ningún tipo de afecto, debe gustarles el color azul o el verde. ¿Les hace todo ésto más masculinos? Yo creo que no.

«Avisaré a mi padre/marido para que me arregle ésto.»

avería

A los hombres les deben gustar los motores, por lo que se asume que sean ellos los que entienden de averías. Una mujer no se ensucia las manos para arreglar algo. ¿Es por ello por lo que la mayoría de los estudiantes de ingeniería son hombres? ¿O que casi no haya mujeres como mecánicos?

«Si no paga él la primera cita… ya no hay una segunda.»

Qué pasa, ¿que las mujeres no tenemos dinero para pagar un café o un restaurante? ¿No tenemos recursos y dependemos siempre de los hombres? No diré nada más sobre este tópico, pero espero que algún día se elimine y que las mujeres sepamos respetarnos a nosotras mismas en todos los aspectos.

vino

Para acabar, únicamente destacaré algunos estereotipos que nos vienen implantados culturalmente des de pequeños y a los que debemos competir:

marilyn monroe
  • Paternalismo dominador que define a las mujeres como sexo débil, por lo que las figuras masculinas deben cuidarlas. Las mujeres son personas dulces pero incompetentes o débiles, y necesitan protección y apoyo de los hombres.
  • Diferenciación de género competitiva, según la cual mujeres y hombres poseen cualidades diferentes, dictando que ellas deben ocuparse del ámbito privado (actividades domésticas) y a ellos al público (gobernar las instituciones sociales, políticas y económicas).
  • Hostilidad heterosexual, que considera a las mujeres como peligrosas y manipuladoras debido a su poder sexual. Los hombres son en este caso los que dependen de las mujeres para criar a sus hijos e hijas y para satisfacer sus necesidades sexuales.